La Diócesis de Malakal, en Sudán del Sur, ha experimentado un renacimiento espiritual y material bajo el liderazgo de Mons. Stephen Nyodho, quien fue nombrado obispo cuando la región estaba totalmente destruida. Tras la guerra civil iniciada en 2013, la ciudad natal del obispo carecía de edificios, servicios y feligreses, lo que lo obligó a iniciar una reconstrucción basada primero en la confianza y luego en la infraestructura.
El renacimiento de la Diócesis de Malakal
Al ser nombrado en 2019, Mons. Nyodho regresó a una Malakal devastada donde solo permanecían unas mil personas, mientras miles más vivían en campamentos de la ONU. Su decisión de permanecer en la ciudad, a pesar de que no había siquiera un lugar donde alojarse, fue el motor que devolvió la esperanza a la población.
«Cuando regresé, no quedaba nada, ni siquiera una silla o una mesa, nada. Tuve que empezar de cero. Muchas iglesias, muchas capillas, incluyendo todas las demás instituciones de la Iglesia, habían sido destruidas… Cuando lo vi por primera vez, lloré, porque aquí es donde nací, donde crecí».
Gracias a su presencia, la población ha crecido de mil a más de 20,000 personas, y las escuelas han vuelto a llenarse de niños.
Desafíos de reconstrucción y paz frente a la crisis
La Diócesis de Malakal no solo se enfoca en la infraestructura, sino en la convivencia social. Mons. Nyodho priorizó la reapertura de la radio local para fomentar la paz entre una comunidad que estuvo dividida por el conflicto. Además, su labor traspasó fronteras en 2023, cuando rescató a más de 10,000 desplazados que huían de la guerra civil en el vecino Sudán a través del Nilo Blanco.
Sin embargo, la reconstrucción enfrenta retos económicos extremos:
Costos elevados: Malakal es uno de los lugares más caros del mundo para la construcción.
Logística: Un saco de cemento cuesta 50 dólares en Malakal, frente a los 15 dólares que cuesta en la capital, Juba, debido a las dificultades de transporte.
El obispo agradece profundamente a los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada Perú (ACN) por su apoyo, instándolos a seguir caminando junto a ellos en este camino de sufrimiento y esperanza.
