El Nuevo Patriarca Caldeo, Su Beatitud Amel Shamon Nona, será oficialmente instalado el próximo 29 de mayo en la catedral de san José en Bagdad. Tras haber partido hacia Australia en 2015, cuando su comunidad en Mosul fue exiliada por el avance del Estado Islámico, regresa a Irak una década después para liderar a su pueblo en una etapa de grandes retos y esperanza. Antes de su toma de posesión, conversó con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada Perú (ACN) sobre su trayectoria y su visión para el futuro.
El legado de Mosul y la visión del Nuevo Patriarca Caldeo
Haber sido obispo de Mosul durante la ocupación del Estado Islámico marcó profundamente al prelado, quien vivió de cerca el éxodo y la violencia. Sin embargo, destaca que esta experiencia decisiva le permitió comprender que la fe es la verdadera ancla de los creyentes.
«Ese es el mayor testimonio de nuestro pueblo: sufrieron enormemente, pero tienen esta creencia profunda e inquebrantable de que sus vidas deben estar guiadas por la fe y los valores cristianos. Esa es la esperanza que llevo conmigo en esta nueva misión».
Un puente entre Irak y la diáspora
Uno de los principales desafíos para el Nuevo Patriarca Caldeo es cerrar la brecha entre los fieles que permanecen en Irak y la mayoría que hoy vive en la diáspora. Su misión incluye construir un puente espiritual, especialmente para las nuevas generaciones nacidas en el extranjero que buscan su identidad y raíces. Respecto a su lema episcopal, inspirado en el Evangelio de san Marcos, explica:
«Podemos tener motivos para tener miedo, pero si vivimos nuestra fe como el Señor quiere, podemos convivir con esos miedos mientras tengamos fe. Esa es mi convicción para nuestro pueblo: avanzamos no porque el peligro haya desaparecido, sino porque nuestra fe es más fuerte».
Mensaje a la comunidad internacional y a la juventud
Frente a las guerras recurrentes en Oriente Medio, el patriarca pide a la comunidad internacional respeto por la soberanía y por los pueblos de la región para permitir un futuro de serenidad. A los jóvenes divididos entre quedarse o partir, les recuerda que el objetivo es el mismo independientemente de la geografía: practicar la fe y vivir según la voluntad del Señor.
Finalmente, el Nuevo Patriarca Caldeo agradeció el apoyo histórico de ACN, apelando a la continuidad de este trabajo conjunto, con especial énfasis en la educación.
«Si tenemos una generación formada que entiende su fe, esa es la mejor base para que nuestro pueblo permanezca y prospere».
