Iglesia en Argelia mantiene viva la llamada a una presencia femenina en Tamanrasset, según destaca Mons. Diego Sarrió Cucarella, obispo de la diócesis de Laghouat-Ghardaïa, quien confía en que la reciente visita del papa León XIV al país contribuya a resolver los problemas administrativos que impiden la llegada de más religiosas. Hay algo en el desierto que siempre ha atraído a quienes anhelan a Cristo, impulsando en su día a San Carlos de Foucauld a abandonar Francia para establecerse en el Sáhara y dar testimonio de Cristo entre la población musulmana local.
Años después, la casa de las Hermanitas del Sagrado Corazón de Charles de Foucauld en Tamanrasset ha sido restaurada con el apoyo de Ayuda a la Iglesia Necesitada Perú (ACN), aunque actualmente solo alberga a una religiosa. Mons. Diego Sarrió Cucarella afirma:
«La llamada a una presencia femenina en Tamanrasset sigue muy viva. La casa, reconstruida con el apoyo de ACN, está preparada y espera a las religiosas que deseen habitarla con una presencia fiel, humilde y abierta al encuentro en el corazón del desierto. Está lista para convertirse en un lugar de vida fraterna, sencilla y centrada en el Evangelio, al servicio de la comunión».
El prelado explica que no faltan vocaciones ni personas dispuestas a vivir en el aislamiento del desierto; el obstáculo es exclusivamente burocrático debido a la dificultad para obtener los visados necesarios:
«Ver surgir deseos sinceros de venir a compartir nuestra vida en el Sáhara y constatar después que no pueden hacerse realidad por razones administrativas nos causa un verdadero sufrimiento. En un contexto como el nuestro, marcado por equilibrios a veces delicados, aprendemos a vivir estas limitaciones con paciencia y confianza, sin dejar de mantener la esperanza».
Misión y frutos pastorales de la Iglesia en Argelia
Mons. Cucarella manifiesta su deseo de que la visita del papa León XIV contribuya a desbloquear las situaciones administrativas y despierte en otros el deseo de compartir esta vida misionera. El Pontífice citó a Carlos de Foucauld en su discurso en la Basílica de Nuestra Señora de África en Argel, recordando que su vocación fue ante todo una presencia orante en medio de los demás.
La población cristiana en Argelia es muy reducida y está compuesta principalmente por estudiantes africanos extranjeros, migrantes y trabajadores de la industria petrolera. El obispo cuenta con la ayuda de 14 sacerdotes, 19 religiosas y cinco hermanos para atender a esta diversa comunidad. Según explica a ACN, los frutos de esta labor pastoral son discretos pero profundos:
«En nuestro contexto, inmersos en el corazón de una población predominantemente musulmana, esta visita ha reavivado dentro de estas pequeñas comunidades, a menudo muy separadas unas de otra, la conciencia de pertenecer plenamente a la Iglesia universal, que nos sostiene en la oración y la comunión».
«Esta visita también confirma profundamente nuestra misión: estar presentes siguiendo una lógica evangélica de relación, servicio y cercanía. Como recordó el Papa durante su encuentro con la Iglesia en la Basílica de Nuestra Señora de África de Argel: “La fe no aísla, sino que abre; une, pero no confunde; acerca, sin uniformar, y fomenta una verdadera fraternidad”».
