Corazones que Sostienen:
Ellas oran por ti
Ellas entregan su vida por la humanidad… y hoy quieren rezar por ti
Únete a nuestra comunidad de benefactores. Sostén la misión de las hermanas y deja tus intenciones en sus manos.
¡Gracias por querer apoyar esta causa! Por ahora, las donaciones pueden realizarse con tarjeta de crédito y débito, o de forma presencial visitando nuestra oficina en ACN Perú.
Tu generosidad es su esperanza.
Si tienes alguna duda escríbenos
Un Refugio en el Silencio
Mientras tú trabajas, cuidas a tu familia o descansas, en algún rincón del mundo (o del Perú profundo), una hermana está de rodillas pronunciando tu nombre frente al Sagrario.
Tú eres su prioridad, porque gracias a ti, ella puede seguir siendo un refugio para los que sufren. Es una alianza espiritual que trasciende la distancia.

Uniendo nuestros corazones
En medio de la guerra, el hambre o el abandono, las hermanas son las últimas en irse. Son madres de los huérfanos, consuelo de los enfermos y luz en la oscuridad. Pero para seguir siendo ese refugio, necesitan de ti

Tu Donación es el Ladrillo que Falta
¿Por qué esta campaña?
En un mundo de ruido, incertidumbre y dolor, hay corazones que nunca dejan de latir en oración. Las hermanas misioneras han hecho de su existencia un acto permanente y silencioso de amor.
«Ellas oran por ti» es una invitación a detenerse y confiar. A unir tu vida con la de ellas y dejar tus intenciones más profundas en las manos de quienes viven para interceder ante Dios. Son tus hermanas, tus madres espirituales, y hoy te esperan.

¿Qué logras con tu apoyo?
Te conviertes en el motor que sostiene su misión.
Red de Fe Global
Al confiarles tu intención, te unes a una red de oración que no conoce fronteras, sostenida por corazones devotos.
Sustento Vital
Tu donación recurrente asegura su alimento, salud y medicina, permitiéndoles ser el único refugio para los olvidados.
Gracia Espiritual
Los benefactores mensuales reciben un don espiritual especial, un recordatorio constante de las oraciones elevadas en su nombre.
«A veces, en medio de la escasez o el peligro, nos preguntamos cómo seguiremos adelante. Entonces, llega la noticia de que alguien en el Perú ha decidido sostenernos. En ese momento, no solo recibimos pan o medicina, recibimos la fuerza de saber que no estamos solas.
Cuando enciendo mi vela cada mañana, menciono el nombre de cada benefactor que nos apoya mes a mes. Ustedes cuidan de nuestra vida material y nosotras, con amor infinito, cuidamos de su vida espiritual ante el Señor. Gracias por ser nuestra providencia».
— Hermana, Misionera de la Caridad.
Testimonio de Gratitud:
