Sabor de Dios en Ucrania

Ucrania: “No solo nos dieron comida, sino un sabor de Dios”

Para gran parte del mundo la guerra en Ucrania comenzó en 2022, pero quienes viven en el este del país han estado en conflicto desde 2014. El obispo auxiliar Jan Sobilo, de la diócesis de Járkov-Zaporiyia, compartió con la fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada Perú (ACN) la experiencia de servir en una región desgarrada por los combates.

“ACN nos ayuda desde 1991 con todo lo necesario para nuestra misión: estructura, autos, combustible, ayuda básica. Pensamos que todo estaba bien, pero luego llegó la guerra. Nadie esperaba que comenzara en 2014, y la situación empeoró drásticamente tras la invasión de 2022”.

Un refugio para quienes lo han perdido todo

Varias ciudades de la diócesis están bajo ocupación y no quedan sacerdotes para servir allí. Mientras tanto, otras parroquias han crecido debido a la llegada de personas que huyen de los territorios ocupados. Muchos llegaron con las manos vacías y encontraron en la Iglesia una nueva familia.

“Algunos no conocen a Dios, pero sienten en sus corazones que necesitan algo y lo encontraron en nuestra comunidad. Los sacerdotes y hermanas los hacen sentir parte de una familia. Distribuimos pan y comida, y la gente nos dice: ‘Ustedes no solo nos dieron comida, sino un sabor de Dios, de Su amor’”.

La fragilidad de la vida y el consuelo espiritual

El obispo Sobilo confiesa que lo más difícil de su labor es presidir los funerales de hombres jóvenes. Relata con dolor el caso de un joven que murió apenas dos semanas después de ser enviado al frente; su cuerpo nunca fue recuperado. Ante esta realidad, la conciencia de la fragilidad de la vida ha acercado a muchos a los sacramentos.

“Todos tienen a alguien cercano que ha muerto a causa de la guerra. Nunca sabes cuándo llegará tu momento. Por eso decimos a la gente que debe confesarse al menos una vez a la semana, para estar siempre preparados. Esa es también la razón por la que acuden a la Iglesia para prepararse para los sacramentos”.

Actualmente, un grupo de 40 adultos se prepara en la diócesis para recibir los sacramentos de iniciación en Pascua. A pesar de la incertidumbre política, el obispo mantiene una esperanza inquebrantable:

“No tengo ninguna duda de que Dios tiene un plan para Ucrania. Quizás aún no podamos verlo o entenderlo, puede que sea una sorpresa, pero Él no nos ha olvidado”.

Donar

Compartir esta noticia:

Otras Noticias