La Diócesis de Lutsk, situada en el noroeste de Ucrania, ha logrado asegurar calefacción para sus comunidades tras enfrentar el invierno de 2025/26, uno de los más crudos registrados durante el conflicto. El aumento masivo en los costos de energía y la destrucción sistemática del suministro eléctrico habían dejado a la población en una situación de vulnerabilidad extrema. Ante este escenario, las parroquias difícilmente lograban calentar sus locales, exponiendo a graves riesgos de salud a los sacerdotes y religiosas que sirven las veinticuatro horas del día.
Supervivencia ante el frío en la Diócesis de Lutsk
Mons. Vitaliy Skomarovskyi, obispo de Lutsk, solicitó ayuda para garantizar «calor para las personas que sirven a Dios y no abandonan a sus comunidades ni siquiera en los días más oscuros». Esta petición se extendió también para proteger a niños, ancianos y refugiados que acuden a las instalaciones eclesiales en busca de refugio. Gracias a la generosidad de los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada Perú (ACN), se reunieron 40.000 euros que permitieron abastecer a 18 parroquias con leña y pellets para calefacción.
Un signo de esperanza en la oscuridad
El obispo Skomarovskyi expresó su profunda gratitud, destacando el impacto espiritual y físico de este apoyo:
“Vuestro apoyo es extraordinariamente importante y, literalmente, nos salva en estos tiempos difíciles. Hoy, cuando la población ucraniana se ve obligada a vivir bajo constantes ataques y largos cortes de electricidad, el calor en el hogar es sinónimo de seguridad y resistencia. Gracias a vuestra ayuda, los sacerdotes y sus parroquias han superado otro frío invierno”.
En su mensaje, el prelado subrayó que esta ayuda no solo representa calor físico, sino la sensación de no estar solos, convirtiéndose en una «luz en la oscuridad» y un signo de esperanza en tiempos de desesperanza para todos los fieles y personas vulnerables de la región.
