Un millón de niños rezan el Rosario unió a más de un millón de niños y jóvenes de todo el mundo para orar por la paz y la unidad durante la semana del 1 al 7 de octubre de 2026, en el marco de la campaña promovida por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada Perú (ACN). La iniciativa se extendió durante siete días y concluyó el 7 de octubre, fiesta de Nuestra Señora del Rosario. La jornada comenzó con un acontecimiento muy especial el 1 de octubre, cuando cientos de niños se unieron al papa León XIV en los Jardines Vaticanos para rezar el rosario junto a él.
Nathalie D’Aqui, coordinadora de la campaña desde la sede de ACN en Königstein im Taunus (Alemania), afirmó:
«La campaña de este año de “Un millón de niños rezan el Rosario” me ha conmovido profundamente. Una vez más, hemos sido testigos de algo sencillo y extraordinario al mismo tiempo: niños de todo el mundo poniendo sus corazones, sus familias y las necesidades de nuestro mundo en las manos de Dios a través del Rosario».
Testimonios globales de Un millón de niños rezan el Rosario
A lo largo de la campaña, ACN recibió numerosos testimonios de las comunidades participantes. En Polonia, los niños se reunieron frente al Palacio Presidencial y fueron guiados en la oración por el capellán del presidente, mientras que niños del movimiento scout en el Líbano grabaron vídeos animando a otros jóvenes de distintos países a rezar juntos por la paz. ACN también recibió fotografías de oraciones comunitarias desde Sudán del Sur, El Salvador, Zimbabue, Polonia y muchos otros lugares, incluidas vigilias nocturnas celebradas en Kerala, India.
El padre Gefthey Jean, de la parroquia Nuestra Señora de la Natividad, en la diócesis de Anse-à-Veau y Miragoâne (Haití), escribió:
«Creemos profundamente en el poder de la oración de los niños. A través del Rosario queremos enseñarles que ellos también pueden convertirse en constructores de paz y llevar esperanza a quienes les rodean».
Por su parte, el padre Alfred Kizito Ayella, de la diócesis de Gulu (Uganda), expresó:
«Gracias por compartir esta maravillosa iniciativa. Es inspirador ver cómo Ayuda a la Iglesia que Sufre está uniendo a niños y comunidades de todo el mundo en una oración por la paz y la unidad».
Para algunas parroquias, la oportunidad de salir a las calles para rezar supuso un respiro frente a las dificultades de la vida cotidiana. Un sacerdote de Perú explicó:
«Fue una experiencia de fe, de oración y un testimonio público de comunión en nuestra ciudad, en marcado contraste con su historia de narcotráfico y actividad guerrillera».
Esperanza en Ucrania y participación mundial
ACN también recibió conmovedores testimonios de jóvenes internos de un centro de detención juvenil de Leópolis que rezaron junto a la pastoral penitenciaria juvenil de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Nathalie D’Aqui destacó la realidad vivida en este país, donde «el Rosario se convirtió en un refugio silencioso en medio del caos que rodea a los niños», e indicó que allí se animó a los menores a «rezar juntos cada día en familia, porque la paz debe construirse primero en nuestros propios hogares». Además, añadió:
«En un mundo que puede dividirse con tanta facilidad, los niños nos están mostrando que podemos unirnos por algo más grande que nosotros mismos».
Según el mapa interactivo de la página web de ACN, más de un millón de niños se sumaron a la iniciativa. Dado que muchos participantes no se registran oficialmente, la cifra reflejada debe considerarse una estimación a la baja mientras continúan llegando datos de regiones remotas:
Filipinas: Lideró la participación en Asia con más de 220.000 participantes.
Nigeria: Fue el país africano con más participantes registrados, alcanzando los 151.600 niños.
Brasil: Registró una amplia participación con 111.073 niños.
Polonia: Destacó por su alta implicación, contabilizando al menos 76.000 participantes.
Estados Unidos: Sumó más de 55.000 niños en oración.
Australia: Contó con más de 6.000 participantes unidos a la campaña.
Nathalie D’Aqui concluyó el balance de la jornada recordando el impacto transformador de esta iniciativa:
«La imagen de un niño sosteniendo un rosario puede parecer algo pequeño. Pero cuando millones de niños lo hacen juntos, ocurre algo extraordinario: se convierten en una cadena mundial de oración; se convierten en una escuela de fe; se convierten en un signo de unidad; y se convierten en pequeños instrumentos de paz».
«Los adultos nos preguntamos a menudo qué podemos hacer para cambiar el mundo. Quizá los niños nos estén recordando algo muy sencillo: podemos empezar por rezar».
